Sean Bienvenidos, sientese tranquilo...escuche a Don Alfredo

jueves 22 de octubre de 2009

EL LICOR DEL TRIUNFO


La lluvia inherte se posa en la vereda de la capital. Muchos pasos se van dando hacia el horizonte. La gente apresurada levanta las banderas y mira hacia el cielo en busca de una señal inequivoca de certidumbre. Alzan el puño y entonan su himno embriagador.

El licor de la victoria embriaga, seduce al poder y ayuda a olvidar frustraciones.
Este domingo levantá tu bandera y poné tus pies en el festejo.
Queda mucho por hacer. La vida en un constante camino hacia la repetición de errores, lo más dificil es poder transformarlos en virtudes.



viernes 2 de octubre de 2009

POR LA VIDA

Dando vueltas en un reloj contemplaba el tiempo inmutable y eterno. Su rueda del camino avanzaba hacia un infinito sin horizonte. Su vida era por momentos dichosa; la mayoría de las veces, sombría. La oscuridad de la existencia imperecedera era un karma que pesaba sobre sus añejas espaldas.

Condenado a caminar solo por el mundo contemplaba a la humanidad de lejos, maravillado por su corta e intensa vida. La pasión y orgullo de los seres mortales hacían que los endiosara y admirara.

Es que ¿cuánta pasión se le puede poner a las cosas cuando uno sabe que existirá hasta el fin de los tiempos? ¿Para que sembrar un flor si se verá como se marchita? ¿Para que amar si se está condenado a verlo morir? Los ojos profundos productos de los siglos a cuestas lo hicieron una sombra gris entre los que envejecen, las palabras, justas y precisas, regalaban una sabiduría austera y frágil.

No recordaba cuando había venido, poco podía decir sobre la historia de la humanidad. No conoció ni a Buda, ni Cristo, ni a Gengis Kan, ni Marx ni a ninguna personalidad reconocida en los libros. Si se había cruzado con alguno, no lo recordaba. -El hecho de haber vivido en la Mesopotamia no te hace un erudito en la Mesopotamia- me decía. Lo que sí sabia era el signo inmortal de la Soledad, como la Melancolía de todo lo que va pereciendo se le anclaba en su alma.

Una noche de otoño, cuando los árboles famélicos anuncian el invierno, me lo encontré de nuevo. Posado en aquel mostrador tan nuestro, el olor a roble de su copa invitaba a brindar por el encuentro. Sus ojos me dieron la bienvenida a su mundo, tan largo y viejo. Nos abrazamos. Él estaba igual; yo, veinte años más viejo.

-Es bueno verte- le dije –veinte años pasaron che! Se van volando los años-


Su sonrisa sigilosa hizo una mueca. Tomó un trago de la copa y encendió el Tabaco recién armado. Pitó dos o tres veces, no recuerdo. Me miro con su vista paternalista -La vida es larga. No la mía, que es eterna. La de ustedes es larga. Tanta cosa se puede hacer en veinte años. Gardel les mintió-


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Nota: Apretando Acá encontrará un complemento de está historia inconclusa. Aún no se que parte podria ir primero. ¿Eso importa acaso?. Es más ¿quien dicen que sea la uno y la dos, tal vez sean dos meras partes de un gran engranaje de relatos relacionados? Todo puede ir siendo, dijo uno...¿quien sabe lo que a uno le tiene deparado el cruel destino de la escritura?



Acá va un temilla al respecto



martes 15 de septiembre de 2009

MONTEVIDEO



La ciudad, mimetizada con su gente, desfila su tristeza sobre los adoquines y edificios. Los árboles se marchitan día a día, desnudando su vejez al mundo. Las hojas que se caen mueren en el suelo sin brillo ni gloria, presos de un eterno invierno, derramando aburrimiento... inexorablemente.
Uno camina la ciudad y se empapa de gris, de vejez, de mugre ciudadana, de almas perdidas; se pierde entre la brisa de una rambla llena de contenedores y espuma industrial. Te sentás en la extensa costa capitalina, un sorbo de aire limpio y tímido entra en tus pulmones. Un perro callejero se te cruza, te mira con cara de nostalgia, le tirás algún retazo de comida y lo desprecia, está muy fatigado como para andar levantando las cosas del suelo.



La ciudad se viste con su ropa de luto todos los días, pero ese anhelo doloroso puede que no sea tan malo. Según
Jorge López, el más erudito de los trovadores de bar, el dolor y la oscuridad son buenos ingredientes para el Arte. Siempre sostiene que debe ser por eso que acá uno levanta una piedra y sale algún músico, escritor, pintor o catedrático. Pero estamos tan anegados que no somos capaces de verlo: en cada parada, en cada boliche, en cada disquería, en cada librería el uruguayo esta en primera plana. Tal vez no es tan malo caminar constantemente por la oscuridad cotidiana, establecía este pensador, tal vez nos demuestra nuestro potencial para crear, nos posiciona en la reflexión constante y no nos encandila esa luz estéril que nos brinda el mundo del nuevo siglo.



Somos dueños de una nostalgia crónica. Somos nietos de una suiza que jamás existió. Somos hijos de una Dictadura oscura y fatal. Hoy vamos a ser padres de una generación frágil, que camina por una cornisa pronta a romperse.
Lejos quedó el Maracaná, el bronce Olímpico, más aún el Pepe Batlle y Varela. Todos colgado de una pared llena de recuerdos que no nos dejan.
Por todas partes lo Viejo, además de viejo, se cae sobre su vejez. El descuido ciudadano y municipal, dejan que el paso del tiempo derrumbe los edificios coloniales, los recuerdos colectivos, las veredas, todo.
Hoy Montevideo soy Yo, voy quedando Gris, me voy apagando, ya no queda más por pensar...

(Temón bien montevideano..."Gris" se llama el tema, ¿que más decir?)


(Temita de Horacio Buscaglia a Montevideo)

jueves 3 de septiembre de 2009

EXTRAÑOS



Dos viejos amigos se encontraron. Hacía muchos años habían compartido la carretera de largos viajes, proyectado sueños y planificado revoluciones. Sus pies iban juntos a las marchas y sus brazos se juntaban para alzar las banderas. Compartieron las pocas monedas que tenían para comprar alguna bebida espirituosa de oferta. Se juraron nunca olvidar el tacto de los pies sobre el pedregullo ni el olor del aire del océano.


Hoy, escasos de tiempo, se sentaron seis o siete minutos a tomar un café. Se estrecharon la mano, uno se sentó y mandó un mensaje de texto mientras el otro terminaba de revisar su mail en su minilaptop. Se desacomodaron un poco las corbatas. Pusieron cara de asco cuando recogieron la cucharitas para revolver el café. Miraron su reloj y uno abrió su agenda. Hizo un par de marcas y la cerró. Mientras, el otro atendió una llamada de un importante cliente de la empresa para la cual trabajaba.


Un breve suspiro se deslizó por sus bocas. Se miraron mutuamente y se preguntaron quienes eran. Por un instante se reconocieron, pero esos seis o siete minutos ya habían pasado.

jueves 27 de agosto de 2009

SILENCIO BOHEMIO


Un ruido ensordecedor machacaba sus tímpanos. Sonidos de motores y máquinas, pasos agigantados que retumbaban en la tierra, martillos que fundían el acero con las paredes, el murmullo incesante de la multitud que invadía ese aire tan espeso.
Fatigado y abrumado, con su mente se transportaba hacia mundos distantes y cantaba historias olvidadas por los hombres. La vida tal cual se le presentaba, cruda y fugaz, poco tenia que ver con esos grandes valles y montañas que miraba en su más allá.
Así abandonó su vida ajena, deambuló por calles oscuras, esquivando desventuras y tragedias.
Nunca su cara posó en alguna desgastada marquesina, ni su voz fue escuchada en emisora alguna, ni su arte paseó por algún pasillo lleno mercaderes.
Solo se dedicó a mirar el murmullo pasar, a respirar el alquitrán de las calles incesantes y caprichosas. Vagó con su alma bohemia por los acordes empapados de estrellas y alcohol.

-¿Cuanto amor puedo dar en este mundo?- se preguntaba, cuando la realidad, constantemente, se encargaba de tirarle odio y desdicha. La búsqueda de esa felicidad chocaba contra el muro negro de la vida. -Tengo tanto que dar- exclamaba entre si, pero nadie lo escuchaba entre el ruido asfixiante y la indiferencia de la sociedad.
Así, empezó por contemplar lo sencillo de las cosas, a realizar pequeños actos de grandezas imperceptibles al ojo orgulloso de la humanidad. Se emocionaba con algún horizonte, estudiaba el movimiento de la naturaleza o rescataba miradas perdidas en la soledad.

Un buen día despertó de su mundo, se encontró arrugado, en un apartamento alejado de la luz, con la humedad de compañía. Sintió el arrullo del viento y abrió sus brazos al infinito.

Hoy se dice que anda merodeando el aire, contemplando la ciudad, en silencio.

lunes 17 de agosto de 2009

PEREZA




La pereza es un cáncer que brota por todo el cuerpo, empieza a invadir la cabeza y abomba al espíritu. Es esa lucha constante que tiene el corazón y la razón frente a ese mal endémico que me acompaña a lo largo de mi cotidianeidad .La pelea es dura, constante.


La primer batalla del día transcurre cuando apagás el despertador. El atorrante de adentro te empieza a comer la conciencia: "cinco minutos más" te dice. El despertador suena a los diez minutos, "un poco más” pensás. Así seguís, en esa disyuntiva del "me tengo que levantar" y "me quiero quedar acostadito calentito acá". Entreabrís el ojo (el izquierdo o el derecho, no importa), miras el reloj y pegás un salto despavorido. Te tenés que bañar, aprontar el mate, vestirte, desayunar, salir para ir a la parada de ómnibus, todo en veinticinco o treinta minutos. La pereza gana todas las mañanas y te acecha durante el día.

En el trabajo la vas tirando, casi por inercia. Parás para comer y te cuesta arrancar de nuevo.Mil cosas tenés que hacer, pero esa voz que te dice que te quedes quietito te va aturdiendo. Peleas para no darle bola. Llegaste a tu casa y tenés que lavar la losa de la noche anterior, ir al super, hacer de comer, tender la cama (ni te cuento si tenés que estudiar). Ponés música bien alta (Manu Chao, en lo posible), así no sentís a tu oponente que te grita que disfrutes del Ocio más extremo, que te quedes sentado, que dejes para mañana lo que podes hacer hoy. Pero peleas y le ganas la batalla: limpiaste, cocinaste, tendiste la cama, ¡hasta colgaste la ropa! y todo al ritmo de "Merry Blues". Visitas al vecino, llamás a algún familiar, te visita algún amigo, vas a tomar algo a un bolichón, disfutás del ocio como elixir del entretenimiento. Ganaste esa batalla.


A veces otros compromisos te sacan de los quehaceres domésticos. Y esa lucha es mucho más intensa, fuera del terreno seguro de tu hogar. La vocecita te va convenciendo que lo que querés hacer es llegar a tu casa luego de un día devastador. Sabés que hasta tarde en la noche vas a andar de acá para allá. "Seguí de largo, anda para casa" te hace pensar tu contrincante. Luchás, mirás por la ventana del ómnibus sin darle bola, conversás con alguna viejita que se te sienta al lado rezongando porque el chofer anda lento o que no le para al borde del cordón. "Que desastre este país, así no salimos nunca del pozo" le decís para que se quede contenta. Todo con la excusa de poder seguir adelante sin que la pereza te lleve al ostracismo.


Y así discurrís el día, en una búsqueda implacable de distracciones que te hagan dar el próximo paso.

Tal vez todo eso no es tan importante, esas peleitas nimias son constantes y hasta llevaderas. El problema es que tu enemigo va ganando por destrozo en muchas otras cosas. ¿Porque no me siento a escribir? ¿debo esperar a que venga esa musa de cuarta categoría para que me dicte un sorbo de inspiración? “Algún día vendrá”, eso es lo que te dice él. Vos lo aceptás y así te pasás los días con ese vacío. Te vas dejando, vas postergando las ideas que no se hacen carne en el papel. Nada te sale, te quedas ahí, acurrucado, con la pereza riéndose en tu cara. Perdiste la batalla.


En algún momento de vigilia, cuando el enemigo descansa te ponés a pensar que, en definitiva, la vida es larga, mucho podemos hacer. Se hace corta en la medida que sigamos haciendo lo mismo durante toda la existencia. La pereza es el brazo armado de la monotonía. Cuando ésta nos invade, la guerra está perdida.


Nota 1: Esto es la búsqueda de alguna explicación del porque me he tomado mi tiempo para volver a escribir regularmente (como siempre digo: mal o bien, no importa, lo que importa es escribir).


Nota 2: Pueden no leer esta entrada (cosa que si están leyendo esto hay chance de que lo hayan hecho) pero no pueden dejar de escuchar este videito de un Gran múscio como lo es Manu Chao...


Nota 3: Cierre la puerta antes de irse y Gracias por pasar !!!



jueves 4 de junio de 2009

IT'S ALIVE!!!


¿Qué entendemos por comunicación?

Esta es una pregunta demasiado amplia, infinitos intelectuales de diversas ramas han estudiado este fenómeno inherente a la humanidad.

El otro día hurgando en el inmenso mar de hojas, fotocopias y libros que tengo guardado de un pasado remoto me encontré con un textito. Fue el primero que leí en la Facultad, se llama “Critica de la Comunicación, de Lucien Sfez. Si mal no recuerdo es un catedrático francés especialista en Ciencias Políticas y diversas ramas (esa gente se caracteriza por tener un millón de Master y posgrados). En el texto nos encontramos con un planteo bastante critico, al buen estilo de la Escuela de Frankfurt o Palo Alto.

Este fue mi primer fotocopia que leí recién llegado al mundo universitario. Lindo texto para alguien que venia del interior con la idea firme de comentar al lado de Kessman (como era obvio, a los dos meses me di cuenta que no quería hacerlo, a los tres meses supe que no quería ser periodista deportivo y al los cuatro meses supe que no quería ser periodista)

El Capitulo se llama “La amenaza Frankenstein”. Allí hace un paralelismo de este monstruo novelesco con la actual “sociedad de la comunicación”.


Vivimos en una sociedad en donde la tecnología esta fuertemente vinculada a la comunicación. Pero ésta es una comunicación impersonal, sin alma, sin afinidades, sin cercanías.

Una sociedad cada vez más fragmentada por el implacable asedio de la tecnología. Es ahí donde se enraba la metáfora Frankenstein. Producto de la mano del hombre, las tecnologías de la comunicación invaden la vida y se vuelve contra nosotros. Nos desampara, sin una visión clara de donde apuntar, hundidos en un océano de aparatos comunicantes y discursos proféticos, mientras la humanidad deambula por este mundo en soledad.

En épocas de la antigua Atenas democrática no se hablaba de la comunicación, porque ésta era el principio mismo de la sociedad. En sociedades tribales los vínculos eran tan estrechos que hacían que la comunicación sea parte de la vida misma de los habitantes. Nunca, en la historia de la humanidad, se ha hablado tanto de la comunicación como en esta época. En una sociedad que no sabe comunicarse ella misma, queremos solucionar los problemas comunicativos introduciendo mas tecnologías. Sfez pone un ejemplo clarísimo: tienes la enfermedad de la lombriz solitaria. Un solo remedio: engulle lombrices solitarias.

La paradoja está planteada.


Se ha mezclado, además, la teología, la Técnica y Tecnología. Antes, la técnica estaba dentro de la tecnología. La técnica reproducía todo aquello que existía, era una herramienta más de la vida. A través de ciertas técnicas, que utilizaban ciertas tecnologías, servia de ayuda o comprensión de la vida, la naturaleza o el Cosmos. Hoy, la tecnología a devorado todo. Se apoderó de la Teología y la técnica se utiliza como un fin y no como un medio para comprender algo.

Mientras la Historia y la Teología antigua son planteos unificadores, como las figuras simbólicas de la Igualdad o Libertad; en la actualidad, la teología hoy imperante no unifica nada, al contrario, fragmenta.

La Teología se caracterizó por anunciar el futuro de la sociedad. Hoy, el encargado de hacerlo es la Tecnología. Esta teología actual dice que el futuro de la sociedad se sabrá según los avances técnicos. Los programas de computadoras, lo audiovisual, la biotecnología, el Marketing, etc, nos prevé hacia donde va la sociedad, es lo mismo que hacía la Teología antigua pero traspolado al plano de la Tecnología actual.

Toda teología, explicaba el pasado, presente y futuro. Tenian su base en la Palabra (pensemos en la creación cristiana mediante el verbo o el Sofismo ateniense). La Forma era cosa casi sin importancia. Hoy, la “sociedad Frankenstein” ha anulado esa base dialógica y ha hecho primar la Forma. La vinculación con el mundo es por medio de la tecnocomunicación, el vinculo del hombre con el hombre y de éste con la naturaleza está mediatizado por el medio tecnológico que utilicemos. Hay una especie de “tercerización” del diálogo, que empobrece la comunicación y cada vez nos va alejando unos a otros. Vamos interactuando a través de todos estos artefactos, vínculos artificiales. Sin querer ser estructuralista, puede que esto sea sustento de una posmodernidad individualista, impersonal, mediatizada, globalizada y homogénea.


Queda mucho por escribir sobre esto, obvio. La cosa queda abierta, dialoguemos a través de estos artefactos alienantes. Si piensan, este planteo no es tan abstracto. La paradoja se sienta con nosotros frente al monitor.


Ahora, un viedoclip de Carlinhos Brown. No tiene mucho que ver con el texto, pero ha sido alguien que ha sabido unir una comunidad a través de la música como ha sido llamado "El milagro de Candeal"...pero eso es otro tema.